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Un día cualquiera

 


Permítame el lector que le cuente cómo es un día cualquiera de mi vida sin entretenerme en demasiados detalles. Me levanto temprano, muy temprano, con el único propósito de disfrutar en silencio de un café. Mi pareja (no estamos casados ni asoma intención alguna) trabaja de noche, así es que a veces no coincidimos más allá de una insignificante media hora. Abre la puerta cuando yo estoy preparando el desayuno de los niños, nos besamos, me cuenta cómo le ha ido y en cuanto se va a acostar comienza una frenética carrera para no llegar más tarde que el día anterior al colegio. Despierto a los gemelos la primera vez, y es que puedo llegar a hacerlo hasta tres o cuatro veces más, los visto, los aseo, intento que desayunen sin que la cocina acabe pareciendo un campo de batalla, me visto, me peino, cojo mis bártulos, a los niños, sus mochilas y todos al coche. Conduzco hasta el colegio, aparco en doble fila, desembarco a los nenes y los dejo más o menos a buen recaudo hasta la tarde. Vuelvo a montarme en el coche e invoco a todo el santoral para librarme de cualquier atasco. Llego al trabajo y trabajo, vaya si lo hago, entre ocho y diez horas para volver a casa justo a tiempo de despedirme de mi pareja antes de que se vaya a ganar el pan una noche más. Baño a los niños, les doy de cenar, los acuesto, les leo un cuento, les leo otro, uno más, el último, y lo que queda de mí se arrastra hasta la cama deseando poder dormir toda la noche del tirón, cosa que, será la edad, cada vez ocurre con menos frecuencia.

Y ahora viene el giro final, sorprendente e inesperado de cualquier relato que se precie: soy Luis, el papá de las criaturas y estoy seguro de que hasta esta línea, en tu mente, yo era la mamá del cuento.



Primer premio en la categoría La Rioja del V Concurso Literario Efecto Mariposa «Mujer e igualdad» convocado por la Coordinadora de ONG de Desarrollo de La Rioja (CONGDCAR).

 



Comentarios

  1. Cuando el final no sea una sorpresa, podremos hablar de igualdad. Felicidades por el premio.

    Un abrazo.

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