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Entradas

El último golpe

Se sentó a esperar. Había recreado la escena una y mil veces en su mente y, sin embargo, nunca llegó a tener claro que fuera capaz de hacerlo. Él era como un erizo; a la menor sospecha de ataque sacaba sus afiladas púas dispuesto a defenderse, pero aquella noche, a diferencia del resto, el último golpe lo asestó ella. ¡Qué pena de alfombra!, pensó, con lo mal que sale la sangre.   Relato seleccionado para su publicación en el I Concurso de Microcuentos "Érase una vez... un microcuento" convocado por Diversidad Literaria. ISBN: 978-84-616-4425-4  

Un sombrero para cada día

Cada mañana se presentaba como un nuevo reto con aquella amplia variedad de sombreros a mi total disposición. En apenas unos minutos mi aspecto se transformaba de la manera más radical y sentía cómo, bajo aquella prenda, podía ver la vida de distintas maneras. Las boinas de vivos colores me provocaban unas irrefrenables ganas de seducir. Las pamelas, en cambio, me daban un aire de sofisticación y elegancia imposibles de conseguir de ninguna otra manera. Ahora bien, con lo que más disfrutaba, sin lugar a dudas, era con las miradas ajenas. Me provocaba un inmenso placer advertir cómo las mujeres envidiaban mi aspecto y la forma en que, mediante leves codazos en las costillas de quien las acompañaba, señalaban mi presencia. Y así, un día tras otro, siempre había alguien al otro lado del escaparate dispuesto a hacerse con mi sombrero .   Tercer premio en el II Concurso de Microrrelatos "El Folio en blanco" convocado por Cadena COPE Ávila.

Demasiado tarde

La mujer que amé se ha convertido en… la más bonita de todas las novias posibles. Miro embelesado cómo allí, frente al altar, da el “sí quiero” a mi hermano mayor.                                                                                      

En su justa medida

“Y con la que está cayendo ni siquiera me puedo quejar”. Así es como suelo acabar las conversaciones en las que alguien, sorprendido por lo general, descubre que la misma chica que esa mañana le ha dispensado las recetas de su abuela, ahora le está sirviendo un ron cola, con la mitad de ropa y un par de dedos más de maquillaje encima. Porque esa soy yo, la “afortunada” pluriempleada, especie en extinción en este país. Pertenezco a la generación en la que “la bofetada a tiempo” resolvía la mayor parte de las diferencias entre padres e hijos y al echar la vista atrás, recuerdo a mi madre insistiendo en que estudiara más, que de aquello dependería mi futuro y no la creí, como tampoco la creía cuando me decía que de mayor me gustaría la verdura. Porque eso de que el trabajo dignifica será verdad, siempre y cuando uno disponga también de tiempo para dignificarse más allá de la oficina, la fábrica, el mostrador, la ventanilla o la barra. Y a la conclusión a la que llego tras tantos años c...

Aniversario

Era inevitable, año tras año seguía poniéndose nervioso ante la inminente llegada de su aniversario. Acudió a la floristería de siempre donde compró seis rosas rojas, iguales a las que le regaló en su primera cita, y dedicó la tarde a planchar su traje con sumo cuidado, tal y como ella le había enseñado. Todo listo, al día siguiente iría temprano al cementerio a felicitar a su amada.                                                               Relato publicado dentro del libro solidario "Cachitos de Amor 2", cuyos beneficios se donarán a la Asociación de familiares de personas con Alzheimer y  otras demencias de Castellón.         ...

Apuestas

Mientras se entrenaban para estar muertos, apostaban acerca de quién sería el primero de todos . Charlaban sobre la que podría ser su última cena o a quién llamarían unas horas antes de morir. Anoche Bruno ganó la apuesta del día y no pudo evitar sonreír con gesto triunfante, al resto de sus compañeros, cuando avanzaba a través del corredor de la muerte rumbo a su destino final.                                             Texto ganador del I Concurso de Microrrelatos "Pluma, Tinta y Papel", publicado en la antología "Porciones Creativas".                                        ...

Distorsión

Había cumplido su sueño. Tras meses de intenso sacrificio por fin había alcanzado su meta. Supo en todo momento que sería capaz de lograrlo, aunque el camino resultó ser más complicado de lo que había imaginado. Volvió a comprobar lo que la báscula marcaba: treinta y seis kilos. Sin embargo, al descubrir la imagen que el espejo le devolvía, sintió una punzada en la boca del estómago: "Tal vez necesite perder un poco más", susurró a las frías paredes de aquel cuarto de baño. Texto finalista en la categoría de Cuento Hiperbreve en el Concurso Internacional de Microficción   "Garzón Céspedes" 2012. Publicado en Pupilas de Unicornio . Los Cuadernos de las Gaviotas número 89. Ediciones Comoartes. Madrid/México D.F. 2012