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Tarde de septiembre


Aunque había sido un día de lo más caluroso, aquella tarde de finales de septiembre, al salir del despacho, comprobé que había refrescado bastante. Aun así decidí acercarme hasta el parque. Últimamente el trabajo en el bufete me resultaba de lo más estresante, creo que me afectaba demasiado ver ante mí a toda esa gente desencajada buscando que yo les salvara la vida. Pasear me ayudaría a desprenderme de todo lo negativo de las últimas horas. Inmersa en mi propia burbuja, tardé un tiempo en reparar en la anciana que permanecía sentada en un banco mientras yo rodeaba a buen ritmo el parque una y otra vez. Tal vez fue a la quinta o sexta vuelta cuando me fijé en ella. Tenía el pelo cano, el rostro marcado por cientos de arrugas y la mirada completamente perdida. Me senté en otro banco, enfrente, a pocos metros de distancia y pasé un buen rato mirándola. La mujer apenas se movía, aunque a ratos parecía estar hablando consigo misma e incluso varias veces la vi sonreír. Estaba claro que disfrutaba con sus propios pensamientos, ensimismada en ellos como estaba.

No podría decir con exactitud el tiempo que estuve observándola, pero cuando el sol empezó a esconderse, un impulso me llevó junto a ella. A medida que me acercaba, una especie de ternura incontrolable empezaba a adueñarse de mí, tal vez por los recuerdos que aquella anciana me despertaba. Me senté a su lado.

-¿Se encuentra bien?- pregunté.

Ella dirigió su mirada hacia mí y con gesto triste contestó:

-¿Ha visto usted a mi mamá? Creo que me he perdido y ella seguramente esté preocupada…

Fue un acto reflejo, no lo pensé ni un instante, tan sólo la cogí de la mano y la traje a casa. Han pasado ya dos meses desde aquella tarde en la que volví a convertirme en nieta y me rompe el corazón que nadie la haya echado de menos. Todos los días rebusco entre las páginas de los periódicos a la caza de una referencia, por pequeña que ésta sea, sobre la desaparición de la anciana y he de admitir que siempre siento un cierto alivio al no encontrar nada. Deseo que se quede conmigo para siempre.

Relato seleccionado para su publicación en la Antología del I Concurso de Narrativa "Deseos" convocado por Letras con Arte

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