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La rebelión

Le hice creer que podía controlarme, que era capaz de manejar mi vida al completo. Y, sí, eso es lo que le mostré a lo largo de noventa y nueve páginas, pero en la número cien decidí plantarme. Tan sólo tuve que sentarme en el suelo y permanecer inmóvil. Han pasado ya dos años desde aquello y, todavía hoy, aquel pretencioso autor sigue sin acabar su primera novela.
 
Relato elegido para formar parte del libro solidario Bocados Sabrosos 3. Los beneficios de la venta serán destinados a la Asociación Provincial de Familiares de Personas con la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias de Castellón.

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