sábado, 21 de diciembre de 2013

Bienvenido a la ciudad

Ya se imaginará usted que una ciudad como esta oculta multitud de misterios entre sus murallas y ya que lo pregunta, y aunque a mí no me guste hablar de más, le diré que aquella noche la pasé en vela a cuenta de los gimoteos del perro de la vecina. Estuvo arañando la puerta de la casa hasta que a la mañana siguiente, cuando llegó la policía y la ambulancia, se esfumó. Cuentan que el animal enloqueció al descubrir el cadáver de su dueña. No es que yo haga mucho caso de los chismorreos, pero sí puedo decirle que desde entonces el chucho vaga por los alrededores como alma en pena. Es más, la señora María asegura que esa fiera no se separa de uno de los dedos de su ama, que ella lo ha visto con sus propios ojos, oiga. De todas formas, y ya que lo pregunta, le diré que éste es uno de los barrios más tranquilos de toda Ávila y que estaremos encantados de tener a alguien como usted de vecino.
 
Microrrelato seleccionado por el jurado para su publicación en el I Concurso de Microrrelatos Avil@bierta.

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