martes, 20 de diciembre de 2016

Superpoblación



Obligaron al último náufrago a buscarse otra isla.


Nanorrelato ganador en la categoría general del VI Certamen literario "Agenda Creativa 2016" convocado por la asociación cultural Índigo Crea de Valladolid.


martes, 22 de noviembre de 2016

Nanorrelatos

Necio
Al abrir la boca sus palabras se lo tragaron.
Jubilación
La mujer barbuda se rasuró tras su última función.
Nanorrelato
A este cuento le sobran las palabras.
Agorafobia
Al salir, el cielo le cayó encima.
Ruleta rusa
Nos jugábamos nuestro futuro a un solo clic.
Truco
El conejo sacó de su chistera un mago blanco.
Hipocondríaco
El miedo a morir lo mató.
Cartas
En esta partida el manco va de mano.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Conciliación familiar




Hoy han quedado y por eso él sale a toda prisa de su trabajo. Conduce hasta la otra punta de la ciudad. El hotel está a las afueras, en un barrio tranquilo en el que difícilmente podría encontrarse con alguna cara conocida. Cuando llega, ella ya está en la terraza. Espera sentada, con la mirada perdida, pero apenas puede disimular su impaciencia: el constante jugueteo con su anillo la delata. Él avanza despacio hacia ella y cuando sus miradas se encuentran le hace un gesto con la cabeza. La mujer apura su café y sigue al hombre. Suben a la habitación, la de siempre, uno detrás del otro, manteniendo la distancia, como si fueran dos desconocidos.
Una vez dentro, su urgencia es tal que apenas se desvisten. Se enredan el uno en el otro, se arañan, sudan y gimen como si aquella fuera su primera vez.

Media hora después ella abandona el hotel primero, tiene que volver a la oficina. Antes le recuerda que hoy es él el que tiene que recoger a los niños en el colegio y que no es necesario que la esperen para cenar, un día más saldrá tarde de trabajar.

Microrrelato seleccionado para su lectura en antena en el taller radiofónico del CELARD.

Para escucharlo pincha aquí.

lunes, 12 de septiembre de 2016

La particular venganza de San Fermín

Esteban no puede dormir. Da vueltas en la cama, pero como no quiere despertar a su mujer se levanta y se va al salón.
Este año no será como los doce anteriores. No viajará a Pamplona. Ha decidido que no correrá más encierros, que ya es hora de dejarlo. Su mujer lleva demasiado tiempo pidiéndoselo, dice que sufre pensando que algún día un toro pueda matarlo. Peor aún, dejarlo inútil.
De nada sirve explicarle que el santo siempre le protege, que siempre escucha la plegaria que él repite como un mantra durante cada carrera: “San Fermín, san Fermín, aleja los cuernos de mí”.
Lo cierto es que pensó que ella se alegraría mucho más al comunicarle su decisión, pero apenas ha esbozado una tibia sonrisa.
Esteban vuelve a la cama. Al entrar en la habitación el móvil de su mujer se ilumina. Ha recibido un whatsapp. La curiosidad es más fuerte que él. Desliza un dedo por la pantalla. El móvil anuncia que JJ está línea. ¿Cómo que el capullo de tu marido no se marcha a Pamplona? Joder, nena, me muero por verte.

Esteban lanza el teléfono contra el suelo. Acaba de comprender que este año no ha hecho su plegaria al santo.