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Mostrando entradas de abril, 2014

Tarde de septiembre

Aunque había sido un día de lo más caluroso, aquella tarde de finales de septiembre, al salir del despacho, comprobé que había refrescado bastante. Aun así decidí acercarme hasta el parque. Últimamente el trabajo en el bufete me resultaba de lo más estresante, creo que me afectaba demasiado ver ante mí a toda esa gente desencajada buscando que yo les salvara la vida. Pasear me ayudaría a desprenderme de todo lo negativo de las últimas horas. Inmersa en mi propia burbuja, tardé un tiempo en reparar en la anciana que permanecía sentada en un banco mientras yo rodeaba a buen ritmo el parque una y otra vez. Tal vez fue a la quinta o sexta vuelta cuando me fijé en ella. Tenía el pelo cano, el rostro marcado por cientos de arrugas y la mirada completamente perdida. Me senté en otro banco, enfrente, a pocos metros de distancia y pasé un buen rato mirándola. La mujer apenas se movía, aunque a ratos parecía estar hablando consigo misma e incluso varias veces la vi sonreír. Estaba claro que ...

Anuncio por palabras

  Aquel anuncio en el periódico, escrito con grandes letras negras, atrajo toda mi atención. “Busco cuarto piso todo interior, treinta metros cuadrados, sin calefacción ni ascensor. Cambio por riñón en perfecto estado. Ayer el banco me pedía los dos.” -¡Jodida crisis!- exclamé, mientras anotaba el teléfono en una servilleta.       Relato ganador del II Concurso Literario "Sea Breve Mobile World Centre" en la categoría de Historia Corta.  

Por una vida mejor

                                                                      8     9       10 Marzo 2014 Querida Maite,                                                                                      ...

Carta de amor

Mi estimado Emilio,   Tenga usted a bien leer esta misiva hasta el final, antes de hacerse una idea equivocada de mis propósitos, si bien no son otros que expresarle mi eterna gratitud por los magníficos momentos pasados junto a su persona y el exquisito trato con el que ha llevado mi caso. Como bien recordará, fue hace un par de meses cuando acudí a su despacho, por recomendación de una amiga en común, para que pudiera tramitar mi divorcio. Tuvo usted a bien recibirme al momento y yo no sé, pero fue cruzar esa puerta y mi vida cambió. Y no lo digo por lo de la ruptura de mi relación, puesto que tal cosa hacía tiempo que ya no tenía remedio y tan solo se trataba de formalizar legalmente la situación. No, de lo que le hablo es de algo que va más allá de mi entendimiento. Lo que yo sentí nada más verle es que ya nos conocíamos, que ambos ya habíamos coincidido en vaya usted a saber qué momento, instante o vida pasada. Y créame si le digo que en temas religiosos soy una pers...