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El calendario


–Verá usted, todo empezó con sus idas y venidas a deshoras, con excusas tan manidas como la de ir a comprar tabaco o sacar al perro. Pero… ¡si él odia al perro! Tres años en casa con nosotros y yo creo que ni su nombre se sabe. Entonces comencé a apuntar sus extrañas salidas en un calendario y durante el primer mes conté trece casillas marcadas en rojo. Se da cuenta, ¿no? Trece en rojo frente a dos en verde, que es como pinto los días en los que él muestra alguna morbosa intención conmigo, usted ya me entiende. Le juro que yo no actúo con ninguna malicia, lo único que pretendo es reclamar lo que me corresponde. Por eso, señor juez, necesito saber cuántas veces está mi marido obligado por ley a acostarse conmigo. Incluso, no miento si le digo que estoy dispuesta a llegar a un acuerdo con él, siempre y cuando las casillas verdes superen a las rojas, nunca al revés.


Microrrelato ganador del I Concurso popular de microrrelatos "De parejas y sus líos" convocado por Ediren cooperativa de salud (Vitoria).

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Una férrea educación

«Blanco o negro, vivir o morir...; se trata de tomar decisiones y actuar», gritaba mi padre furioso cada vez que me veía dudar.      Los baños diarios en el mar, incluso durante el invierno, o la prohibición de mostrar mis sentimientos, ni siquiera durante el funeral de mamá, formaban también parte de su empeño en convertirme en un hombre de verdad, útil para este mundo. Así es que estoy seguro de que se sintió realmente orgulloso de mí cuando permanecí sentado en la arena, impasible ante sus súplicas, mientras se ahogaba aquella fría tarde del mes de abril. Microrrelato seleccionado para su publicación en la antología 100 palabras para un mundo   de El Libro Feroz Ediciones .

Una familia unida

  Tras el naufragio pudimos sobrevivir en aquella pequeña isla tanto tiempo gracias a papá. Eso creemos todos, aunque es cierto que también resultó de gran ayuda que Luis, el mayor, supiera cómo encender un fuego; que mamá afilara con semejante empeño aquella piedra hasta lograr que cortara mejor que cualquier cuchillo jamonero; o que Marta demostrara esa sangre fría pese a ser la más pequeña y su favorita. Sin embargo, antes de todo eso, fue a mí a quien le tocó el arduo papel de explicarle lo difícil que nos iba a ser continuar allí sin él. Microrrelato finalista en el X Certamen de Microrrelatos del Ateneo de Mairena.

Silencio

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