domingo, 10 de noviembre de 2013

Infiel


Cada mañana, mientras tú aún duermes, cojo la ropa del día anterior, esa que nunca te viene bien recoger por la noche y la acerco hasta mi nariz para olisquearla una y otra vez, primero del derecho, luego del revés. Una, dos, tres y hasta cuatro veces. De forma compulsiva, de manera obsesiva, siete días a la semana, en busca de cabellos, perfumes o carmines acusadores, a la caza de recibos incriminatorios olvidados en el bolsillo interior de tu chaqueta. Cansada ya, al cabo de los años, no me queda más remedio que inventarme una aventura, al no darme tú otra excusa mejor para poder abandonarte.

 Relato seleccionado para su publicación dentro de la VII Antología del Premio Orola de Vivencias

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